Se debe tomar primero tres conceptos que son importantes en este tema, ellos serán libro, lectura y literatura. Definir el libro es cosa difícil, el defecto de todas las definiciones es que consideran el
libro como un objeto material y no como un medio de intercambio cultural.
El libro tiene por
finalidad permitir la multiplicación de la palabra, al mismo tiempo que su
conservación.
Ahora bien, la unidad estadística es el título y no el
ejemplar. El libro no representa sino una pequeña
parte de las lecturas posibles y una más pequeña todavía de las lecturas
efectivas. Su desquite se presenta en el momento de aparecer la noción de
literatura.
Se debe considerar literaria toda obra que no sea un instrumento, sino un fin
en sí. Es literatura toda lectura no funcional, es decir, la que satisface una
necesidad cultural no utilitaria, pero tampoco en el libro todo es literatura. Es importante mencionar a la prensa contiene una influencia muy fuerte, de lecturas no funcionales con carácter literario:
folletines, novelas, cuentos, ensayos, etc.
Se puede
comprar un libro intenciones diferentes a la de leerlo, se puede leer
un libro con otras intenciones a las de obtener de él un placer
estético o un beneficio cultural. Por esto definir a la literatura requiere que lector y autor converjan.
Un amplio campo que no puede ser pasado por alto es lo que se llama la subliteratura o infraliteratura, entre las cuales existen constantes intercambios a nivel de temas, ideas y formas; una obra pasa a veces de un sector a otro,
pertenecer a la literatura o a la subliteratura no se define por las cualidades
abstractas del escritor, de la obra o del público, sino por un cierto
intercambio.
Si se quiere hacer resaltar las grandes líneas del hecho literario sera necesario los datos estadísticos, ya que permiten interpretar regímenes políticos,
instituciones culturales, clases, capas y categorías sociales, grado de
analfabetismo, del librero, del editor, problemas lingüísticos, etc.
Por último se puede llegar al estudio de casos concretos
de los métodos de la literatura general como el éxito
de una obra, la evolución de un género o de un estilo, el planteamiento de un tema, entre otros. Será cuando los datos subjetivos obtendrán todo su valor, y que el investigador pueda otorgar toda la significación a los fenómenos.

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