lunes, 21 de julio de 2014

¿CÓMO ABORDAR EL HECHO LITERARIO?



Se debe tomar primero tres conceptos que son importantes en este tema, ellos serán libro, lectura y literatura. Definir el libro es cosa difícil, el defecto de todas las definiciones es que consideran el libro como un objeto material y no como un medio de intercambio cultural.

El libro tiene por finalidad permitir la multiplicación de la palabra, al mismo tiempo que su conservación.
Ahora bien, la unidad estadística es el título y no el ejemplar. El libro no representa sino una pequeña parte de las lecturas posibles y una más pequeña todavía de las lecturas efectivas. Su desquite se presenta en el momento de aparecer la noción de literatura.

Se debe considerar literaria toda obra que no sea un instrumento, sino un fin en sí. Es literatura toda lectura no funcional, es decir, la que satisface una necesidad cultural no utilitaria, pero tampoco en el libro todo es literatura. Es importante mencionar a  la prensa contiene una influencia  muy fuerte, de lecturas no funcionales con carácter literario: folletines, novelas, cuentos, ensayos, etc. 

Se puede comprar un libro intenciones diferentes a la de leerlo, se puede leer un libro con otras intenciones a las de obtener de él un placer estético o un beneficio cultural. Por esto definir a la literatura requiere que  lector y autor converjan.

Un amplio campo que no puede ser pasado por alto es  lo que se llama la subliteratura o  infraliteratura,  entre las cuales existen constantes intercambios a nivel de temas, ideas y formas;  una obra pasa a veces de un sector a otro, pertenecer a la literatura o a la subliteratura no se define por las cualidades abstractas del escritor, de la obra o del público, sino por un cierto intercambio.

Si se quiere hacer resaltar las grandes líneas del hecho literario sera necesario los datos estadísticos, ya que permiten  interpretar regímenes políticos, instituciones culturales, clases, capas y categorías sociales, grado de analfabetismo, del librero, del editor, problemas lingüísticos, etc.


Por último se puede  llegar al estudio de casos concretos de los métodos de la literatura general como el éxito de una obra, la evolución de un género o de un estilo, el planteamiento de un tema, entre otros. Será cuando los datos subjetivos obtendrán todo  su valor, y que el investigador pueda otorgar toda la  significación a los fenómenos.

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