La población de
escritores que nos han acompañado a través de los siglos son los responsables de la producción literaria que tenemos hasta ahora. Para tener ideas claras sobre esta
población literaria, se puede usar dos procedimientos: catalogar todos los autores de libros publicados en un país
entre dos fechas determinadas y remitirse a una lista
de buena fe, como el índice de un manual de historia de la literatura de
reconocida calidad.
Pero estos dos procedimientos no son satisfactorios, mientras el primero descansa sobre una definición mecánica del escritor
ya que ignora la necesaria convergencia o compatibilidad de intenciones entre
lector y autor. Por la misma razón, el escritor considerado como un simple
“productor de palabras” es algo sin significación literaria. Además, es
suficiente con analizar el índice de un manual de literatura para notar que los
autores citados aumentan mientras uno se aproxima a la fecha en la que el
manual ha sido compuesto.
Estos procedimientos tienes una perspectiva cuantitativa y cualitativa. El lado cuantitativo se refiere a que la selección decisiva y la más severa es la de la primera
generación exterior a la zona biográfica; la experiencia prueba que si han sido tomadas las precauciones
convenientes, se obtiene por este método un reparto normal, cuyo ritmo general
no cambia gran cosa si se modifica los elementos de selección o la severidad
del criterio.
Para la noción de generación se debe tomar en cuenta ciertas precauciones. El primero que es preciso evitar es el de la tentación cíclica. La segunda observación será que las generaciones literarias difieren de
las generaciones biológicas en que constituyen grupos numéricamente
identificables. Una tercera observación será cuando se
habla de una generación de escritores, la fecha significativa no puede ser ni
la de nacimiento ni la de los veinte años.
La noción de generación no nos deja algo claro, se debe sustituir mejor por la de equipo, que es más
dúctil y más orgánica. El equipo es el grupo de escritores de todas las edades que en ocasión de ciertos acontecimientos, ocupan la escena literaria y, bloquean el acceso a ella durante un cierto tiempo, prohibiendo a las nuevas vocaciones
realizarse.
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